Sobre mí

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Aquí es en el único lugar en el que encontrarás una descripción acerca de mí. Soy contrario a ellas, ya que siento que nos limitan en vez de servir para lo que hemos venido a hacer a este mundo: expandirnos. 

Aún así, siempre viene bien presentarse. Qué mejor lugar que este para hacerlo. 

Mi nombre es David González Arribas. Soy un fisioterapeuta preguntón. El perfil de persona que nunca se cansa de aprender. Esa persona inconformista que está en constante evolución. De esa lucha interna que te hablo surgen varias preguntas: ¿descanso o voy con todo? ¿Me relajo o sigo? ¿Afianzo conocimientos o sigo aprendiendo? ¿En algún momento veré el final del camino? ¿Acaso importa el final? Y muchas otras…

¿Te ha pasado alguna vez? Espero que sí. Sino, diría que estoy loco.

Continuando con mi breve descripción, a nivel profesional y personal, he tenido seis flechazos hasta la fecha. Si, amigo/a mío, Cupido me visitó 6 veces hasta el momento para revelarme qué hacer a nivel profesional.

Sigamos un orden cronológico:

La fisioterapia llegó a mi vida a los 17 años. Jugaba al baloncesto en un equipo federado de barrio. Un compañero se lesionó el tobillo y le acompañé a visitar al fisioterapeuta que trabajaba para el equipo. Por aquel entonces, no tenía ni la menor idea de qué era un fisioterapeuta. Me cautivó ver que con mis propias manos podía serle de utilidad a otra persona que estaba sufriendo. Desde entonces, supe que me quería dedicar a ello.

Menuda presunción tan egocéntrica creer que con mis manos podría ayudar a alguien, ¿no? Aunque quizá, no iba tan desencaminado y no era tan egocéntrico pensarlo. Eso ya, lo dejo a tu juicio. Sigamos…

Salvando si ese pensamiento, idea o sensación que tuve fue egocéntrica o no, el caso es que…

…había encontrado mi vocación: sabía a qué tenía que dedicarme.

Durante los años de formación universitaria ratifiqué este hecho en cada clase que recibía, en cada práctica, con cada paciente que veíamos en las prácticas, etc. Conocía compañeros/as y profesores increíbles. Tuve mucha suerte de recalar allí.

Dentro de esos profesores, hubo uno que me marcó especialmente por su sensibilidad, su experiencia y porque hacía cosas “raras” que otros profesores no hacían. Esas cosas “raras” que hacía, resultó ser la Kinesiología Holística. Además, él fue el primero que nos habló del concepto de la fascia. Y gracias a esa influencia, fui haciendo cursos de miofascial (no fue un flechazo como tal, pero se abrió un mundo terapéutico absolutamente maravilloso al conocer la terapia miofascial) y hoy en día sigo utilizándolo en todos los tratamientos manuales que realizo en consulta.

El siguiente flechazo fue, efectivamente, la Kinesiología Holística (KH). Esta herramienta terapéutica supuso un antes y un después en cuanto a de qué manera entendía el cuerpo humano, la salud, y los tratamientos que hacerles a los pacientes. La KH es una herramienta que utilizo desde el 2011 y hoy en día me sigue sorprendiendo por la efectividad que conseguimos el paciente y yo al utilizarla. La KH me da ese plus en el tratamiento para ratificar lo que siento con las manos y para saber cuándo poder tratar y cuando respetar el tempo del paciente. Con los años fui madurando y cogiendo experiencia en el método de testaje. Tras la formación, decidí ir a Viena con el resto de la clase para aprender más de la mano del desarrollador del método, Raphael Van Assche.

Durante los dos años de formación en KH, conocí a mi siguiente flechazo: la Medicina Tradicional China (MTC). ¿Cómo puede ser posible que la conociera tan tarde? No me arrepiento de mi proceso educativo, pero desde luego, ¡la visión que tiene la Medicina China la implementaría en los colegios! Me fascinó la relación que tiene el ser humano con su entorno (la naturaleza), consigo mismo y con las demás personas.

La MTC se ha basado muchos años en la observación. En la actualidad, la ciencia está llegando a las mismas conclusiones y demostrando científicamente hechos que ya se conocían hace cientos de años (sin la aparatología y tecnología que tenemos hoy en día a nuestra disposición). Gracias a este método de observación, descubrieron y trazaron teorías sobre cómo nos relacionamos con nuestro entorno, con el clima, con la alimentación, con las emociones, etc.

Actualmente, hay un término científico para denominar a esta relación con el entorno: epigenética. Brevemente explicado, la genética son los genes que hemos heredado de nuestros antepasados (denominado cielo anterior para la MTC) y la epigenética es qué hacemos nosotros con esos genes (denominado cielo posterior para la MTC). ¿Cómo vamos a influir en estos genes? Grosso modo, desde las emociones, el ejercicio físico y desde la alimentación. Hay muchos otros factores, pero estos tres podrían ser los más potentes o los que hay que tener más en cuenta.

Hay autores, como Thomas Myers, que relacionan los meridianos de la MTC con líneas miofasciales y con el sistema nervioso central y periférico. Por lo que, una vez más, vemos unión entre la medicina occidental y la oriental.

Siguiendo con mi historia personal y esperando no estar aburriéndote mucho…la terapia cráneo-sacral o presencia en quietud de Mike Boxhall, literalmente me cambió la vida. Aquí fue donde descubrí qué es la Salud (un poco más adelante hablaré de ello). Igual que sucedió unos años atrás con la KH (más adelante verás otro hecho relacionado en cuanto a que me cambió la vida), hubo un antes y un después en mi vida laboral y personal tras este curso.

No solo tras este curso, sino tras conocer a una persona tan grande como Mike Boxhall. A sus más de 80 años, irradiaba más vitalidad que todos los asistentes a sus conferencias juntos. Imagina durante un instante a un hombre inglés con la vida más que resulta en todos los aspectos. Un hombre que está dando cursos en su propia escuela en Inglaterra y al ser preguntado por su presencia en España, en referencia a por qué sigue viajando para formar a los terapeutas en vez de hacer los cursos únicamente en su escuela, él contestó: “lo que no se mueve, se muere”. 

Cuando experimenté este curso, me di cuenta de que en realidad no trataba/ayudaba a los pacientes con o desde mis manos, sino con y desde mi corazón. Manteniendo una escucha activa y sin intervenir en absoluto en los procesos del paciente, conseguía mayores y mejores resultados. Según Mike Boxhall, la raíz más primaria por la sufrimos cualquier patología es porque en alguna parte de nosotros mismos no estamos siendo vistos, escuchados y/o protegidos o sostenidos. Es decir, no estamos siendo comprendidos, ya sea por nosotros mismos o por alguien en concreto. El hecho de no ser visto, escuchado y/o protegido, queda guardado o almacenado de manera inconsciente, y poco a poco el cuerpo se busca sus trucos para ir sacándolo a la superficie (o de manera consciente) y hacerlo visible a través de una lesión o enfermedad.

Andrew Taylor Still, desarrollador de la Osteopatía, lo describió en su biografía al afirmar que lo necesario es conocer el cuerpo humano (cuerpo, emoción, mente, bioquímica), y dejar que se exprese. Nuestro trabajo como terapeutas es conocer el cuerpo humano en profundidad, saber cómo se expresa y permitirle que lo haga, dándole el impulso necesario (si lo fuera) o simplemente estando presente.

El quinto flechazo que sentí a nivel laboral es la docencia. El ponerme delante de personas interesadas en aprender y saber que nos ayudamos mutuamente aportándonos años de experiencias y de casos clínicos, para mi es otro nivel. Nada se compara a la sensación que se tiene cuando le explicas algo en lo que crees (yo creo en la Salud) a otro profesional cualificado que va a tratar con pacientes y recibes su feedback. De alguna manera, lo que yo sé es lo que muchos profesores han logrado transmitirme, y lo que otros tantos profesores lograron transmitirles a ellos. Y así una y otra vez.

Ser parte de esa cadena o de ese proceso me parece maravilloso y representa uno de los propósitos de mi vida. Esa es una de las razones por las cuales escribo este libro.

Por fin llegamos al final de la historia. Como te dije antes, espero no haberte aburrido mucho. El sexto y último flechazo que he sentido hasta el día de hoy es darme cuenta del don que tengo: la mediumnidad. Lo llamo don porque la gente lo llama don. Para mí, es algo normal con lo que he convivido desde que nací, por lo que no tiene importancia. Algunas personas ven números en todas partes y son unos matemáticos excelentes y yo veo cómo sanar y/o mejorar la vida de las personas. Nada más. 

Esto hace que ya no solo trabaje con las manos y con las agujas, sino que mi, digamos, intuición, está a flor de piel y al servicio de los demás. 

Como ves, te acabo de colar de manera breve y resumida mi CV profesional y mi CV personal sin querer. Pero en cambio, no he nombrado las 2 cosas más importantes para definirme: pasión y entrega.

Haga lo que haga en la vida, ya sea trabajar, surfear, hablar con un/a amigo/a, dar clase, escuchar música, hacer el amor, hacer power points…da igual la actividad que sea, la realizo con pasión y entrega. No entiendo otra manera de hacerlo. No sé qué significa la expresión que dice “medias tintas”. Para mí, si existe la posibilidad de vivir la vida al 100%, ¿por qué no hacerlo? No se me ocurre otra manera de vivir la vida que no sea así.

Espero que te haya servido para conocerme. 

PD: Sí, además de esos flechazos tengo más cursos y formaciones hechas. 

Déjame invitarte a las Cartas

Cartas con mensaje, de lunes a viernes, que te harán ser y estar mejor. Te puedo contar de manera breve la temática de las Cartas, pero me quedaría a medias. Vívelo y experiméntalo.